TESTIMONIO

Con profunda gratitud comparto lo que ha significado mi proceso de autodescubrimiento, de transformación personal y de búsqueda espiritual.

Después de trabajar casi 10 años como Ingeniero Comercial comencé a darme cuenta de que no era eso lo que quería para mi vida y comencé a tomar conciencia de que, además, sentía un vacío difícil de explicar y que yo asociaba a una inquietud espiritual.

Fue así como decidí iniciar un camino de búsqueda a la luz de mi Fe en que tenía que ser posible “vivir desde la Paz”, una fe que brotaba desde mi interior y que estaba sostenida en una profunda intuición que me susurrada acerca de la verdad.

Y así fue.

Comencé a leer, a participar en talleres y a aprender de muchos maestros reconocidos en el mundo del desarrollo espiritual y personal, que me han inspirado, tales como Deepak Chopra, Eckhart Tolle, Wayne Dyer, entre otros y al poco andar, comencé a experimentar que eso era posible, que la paz es un estado mental interno al cual muy lentamente comencé a acceder. Comencé a experimentar que la libertad era posible como yo lo intuía y soñaba, que la realidad era mucho más amable que la “historia” que nos contamos sobre ella y que a medida que mis pensamientos y mi mirada cambiaban, los problemas desaparecían.

Todas estas experiencias significaron para mí como haber encontrado un tesoro escondido en mí interior y se transformaron en un verdadero motor y despertar interior que marcó absolutamente un antes y un después en mi vida. A partir de ahí sentí que no había vuelta atrás, al contrario, sentí un profundo llamado y una necesidad potente de transmitirle a otros lo que había descubierto. Fue así, que en el año 2013 llegué a la Escuela de Psicología Transpersonal Integral (EPTI) con la intención de formarme como coach para ayudar a otros profesionalmente a descubrir el gran tesoro que también llevan dentro. Al poco tiempo me di cuenta de que, para lograr mi objetivo de ser coach, debería atravesar y realizar antes un largo e inesperado proceso de trabajo, transformación y sanación personal.

Y así fue.

«Sólo el trabajo personal nos habilita para comprender las profundidades del alma humana con agudeza y compasión.
El Coaching Primordial se aprende de adentro hacia afuera.»

(Daniel Taroppio)

Hoy comprendo que el coraje que tuve para atreverme a hacerlo, fue gracias a que le hice caso a esa parte sabia de cada uno que “sabe que sabe”, y que en este caso sabía que al final de este proceso existía una “Promesa de Libertad”.

Aquella libertad que nos permite vivir con confianza, con alegría, con determinación y con el corazón abierto para expresar, experimentar y expandir el Amor que somos.

Aquella libertad que florece del encuentro con uno mismo y con los demás y que es fruto de la gratitud, de la compasión y del perdón. Del perdón hacia uno mismo, hacia los demás y hacia nuestra historia.

Tras titularme comencé a trabajar como coach y a recoger los frutos de todo mi caminar pensando que la búsqueda ya había terminado.

Sin embargo, esta vez no fue así.

Luego de un tiempo escuché acerca de un libro llamado “Un curso de Milagros” (UCDM), cuyo título durante un año aproximadamente no dejó de resonar en mi conciencia. Me enamoré a primera vista del puro título, hasta que un bendito día, aquel libro azul llegó a mis manos, retomando nuevamente el camino iniciado. Comencé a leerlo y a estudiarlo. Y lo que en él encontré representa Hoy el haber llegado a la cima de mi búsqueda y del reencuentro con la Verdad que yo tanto intuía y buscaba. Este libro enseña el significado del verdadero Perdón y se ha transformado en mi manera de vivir iluminando mi mirada en todos los ámbitos de mi existencia vital.

Actualmente, a la luz de este libro continúo trabajando como Life Coach, en consulta individual y haciendo talleres, y mi camino continúa día a día ya no en la búsqueda de la verdad, si no que en la práctica y experiencia de ella misma.

Todo mi caminar me ha permitido Ir recuperando “la lucidez”. Esa lucidez que tiene que ver con recordar la verdad, la verdad de que el Amor ES lo único “real” y que todo lo otro, aunque parezca real, es una ilusión.

  • La lucidez de que podemos ser libres y felices, suceda lo que suceda afuera.
  • Esa lucidez que nos permite discernir entre lo verdadero y lo falso, para elegir en favor del Amor.
  • La lucidez de que no hay nada que temer.
  • Esa lucidez que nos permite recordar quienes somos y de dónde venimos.
  • Esa lucidez que nos permite recordar que nunca nos hemos desconectado.
  • Esa lucidez que nos permite mirar con ojos sanos y hacer transparente el mundo que vemos.
  • Esa lucidez que nos permite deshacer los obstáculos que nos impiden experimentar la Paz y el Goce que somos.