¿Para qué sirve el coaching de vida?

Existen tres razones fundamentales por las que una persona puede necesitar un proceso de coaching. La primera es que ningún ser humano es capaz de ver sus desafíos y oportunidades desde todos las perspectivas y paradigmas posibles. El diálogo iluminador que se establece con un coach de vida puede ayudarnos a cuestionarnos y ampliar nuestra mirada y a percibir nuestros desafíos personales, profesionales u organizacionales desde muchas perspectivas, permitiéndonos lograr soluciones más satisfactorias.
En segundo lugar, el coaching de vida como proceso de transformación personal nos permite reconocer y contactarnos con nuestra emocionalidad, la cual a veces o bien la negamos o bien nos absorbe por completo, la cual sin darnos cuenta influencia nuestra mirada y perturba nuestros juicios. En ambos casos, el coaching puede ayudarnos ya sea para recuperar el contacto con las emociones reprimidas o bien para pensar con calma y racionalmente.
En tercer lugar, un coach de vida facilita al coachee liberar potencialidades que a veces ni siquiera imaginamos poseer y que al contactarlas nos permitirán desarrollar nuevos rumbos de acción efectiva y de realización personal.