Coaching No es Terapia

El coaching es un proceso de transformación personal que consiste en un acompañamiento profesional y a diferencia de la Terapia que significa tratamiento de una enfermedad, en Coaching no se habla de enfermos, ni de pacientes, ni de enfermedades. Al contrario, una persona que llega a una sesión de coaching tiene que estar muy sana para poder confrontarse con uno mismo y decidir pedir ayuda.
Una persona que llega a coaching tampoco lo hace porque tenga problemas, problemas los tenemos todo, sino porque quiere hacerse cargo de ellos y de resolverlos. Llega porque hay algo en su vida, que puede ser en cualquier ámbito, que no está resultando como ella quiere. Puede ser un conflicto que no ha podido resolver, un sueño o anhelo que no se ha concretado, una sensación poco específica de insatisfacción, algo que lo incomoda o una situación concreta frente a la cual se siente impotente y no sabe cómo resolver. A todos los anteriores, se les llama desafíos, pues detrás esconden maravillosas oportunidades para obtener resultados más satisfactorios en nuestra calidad de vida, en nuestra manera de relacionarlos, en la familia, en el ámbito laboral y profesional.

Un proceso de coaching está basado en un dialogo iluminador, transformador y expansivo de la conciencia entre el coach y el coachee (consultante o persona que recibe el coaching) que permite descubrir aquello que nos está limitando, potenciar nuestras capacidades internas, ampliar nuestra mirada y generar nuevos rumbos de acción efectiva y de realización personal. A través de un proceso de coaching la persona descubre que la solución no pasa por que ese algo o ese alguien cambie, sino que es ELLA quien tiene y puede cambiar para superar su desafío. Descubre que uno es siempre libre de elegir desde qué lugar y cómo va a vivir tal y cual situación.
“Cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian”. Esta es la gran promesa del coaching.
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